Voces de la resistencia antiguerra

Los soldados, los veteranos, de guerra, sus familias en todos los Estados Unidos, se encuentran bajo una enorme tensión por las guerras en Irak y en Afganistán. Mientras los soldados intentan evitar las peores heridas en el frente de batalla, las cicratices mentales se mantienen vivas aún después de que dejaron la zona de guerra, cuando miran y recuerdan a los amigos que mueren, cuando son obligados a cumplir órdenes que provocan la muerte de iraquianos inocentes. Sin embargo algunos soldados estadounidenses y sus familias están encontrando formas de resistir.

Cuando Bush llamó los 5.000 miembros de la Reserva (Individual Ready Reserve) – los viejos soldados que podían ser reconvocados bajo el pretexto de emergencia de guerra – una tercera parte simplemente no se presentó. Algunas tropas en las bases de los Estados Unidos se negaron a realizar ejercicios de entrenamiento y, lo más importante, en Irak se niegan a cumplir misiones de combate.

El número de esos casos es aún pequeño, pero están ocurriendo con más rapidez que durante la Guerra de Vietnam, donde la rebelión de soldados y el activo apoyo de familiares y amigos fueron decisivos para detener la máquina de guerra estadounidense.

Como parte de esta resistencia están surgiendo movimientos de familiares y de soldados, que se expresan de manera aún semiclandestina, a través de redes de Internet. Un ejemplo de eso es el Boletín Especial GI, que recibimos por gentileza de la Internacional Socialist Organization, del cual publicamos algunas notas.


GI Special 3A9:

George Bush. Enemigo Doméstico

20 de noviembre de 2004
 
Para: George Bush
De: Sargento Kevin M. Benderman
Cuándo va a contar usted la verdad al pueblo estadounidense?
Yo recibí órdenes del comando de la Compañía para disparar sobre los niños si ellos nos tiraban piedras y fue cuando percibí que la cosa estaba equivocada. Ingresé a las Fuerzas Armadas para proteger a mi país y no para ser un mercenario de un político déspota. Si usted me quiere poner en prisión a causa de mis opiniones, entonces debe conseguir lugar en la prisión para el 75% de los militares.
Yo quiero cumplir mi contrato con las FFAA que dice que ingresé para proteger mi país contra todos los enemigos internos o externos y, hasta donde sé, usted es un enemigo interno de los EEUU.
A usted no le importa nada este país. Sólo le interesan los lucros que vendrán del petróleo iraquiano. Esto queda muy evidente para mí por causa de los contratos firmados con Haliburton y KBR.
 
Sinceramente,
Sargento Kevin M Benderman

GI SPECIAL 3A15

Es oficial: mi hermano murió en vano!

Por dante Zapalla, profesor en los Angeles - 14 de enero de 2005, los Angeles Times

Esta semana, la Casa Blanca anunció, algo festivamente, que la búsqueda de las armas de destrucción masiva en Irak, iniciada hace dos años, finalmente terminó y reconoció que esas armas no existían en la época de la invasión estadounidense en el 2003.
Para muchos, esa puede ser una historia de poco interés. Pero a mí y a para mi familia, nos tocó profundamente.
Mi hermano era el Sargento Sherwood Baker, miembro de la Guardia Nacional de Pensilvania y fue trasladado hace un año con su unidad para Wilkes-Barre. Se despidió de su mujer y su hijo de 9 años de edad, subió a un ómnibus y fue para Ft. Dix, N.J., para ser rápidamente entrenado.
Los siete años de entrenamiento en la Guardia como observador de frente fueron inútiles porque él no entraría en combate. Todo lo que debía aprender era sólo cómo no morir.
Recibió un curso desastroso de guardia de seguridad, incluyendo la práctica de carrera sobre figuras de niños recortadas en cartón. Nosotros le compramos una unidad GPS y un walkie talkie, porque no estaba equipado.
En Irak, Sherwood fué designado para el grupo de Inspección y se unió a la búsqueda de armas de destrucción masiva.
David Kay, que lideraba el equipo hasta enero de 2004, afirmó recientemente que ellas nunca existieron.
El día 26 de abril de 2004, el Grupo de Inspección, por una temerosa decisión de administración definida confortablemente en los escritorios de los edificios de Washington, aún estaba en una inútil pero peligrosa búsqueda. Mi hermano estaba en lo alto de su Humvee, haciendo guardia del perímetro frente a una construcción sospechosa en Bagdad. Pero cuando los soldados entraban en el edificio, éste explotó, la causa oficial permanece desconocida. Sherwood fue herido por los escombros en la espalda, detrás de la cabeza y en el cuello. Y murió.
Desde aquel día, mi familia y yo tuvimos el disgusto de perder un ser querido.
Nos costó explicar su muerte a su hijo.
Tengo sentimientos que van de la frustración a la desilusión y llegan hasta la rabia.
Yo sé que llegué a un punto en que no entendía, pero tenía esperanza, una esperanza ciega de que eso iba a cambiar. Estoy tomado ahora sólo por una palabra marcada a fuego en mi conciencia: responsabilidad.
La oportunidad de atacar a nuestra administración por lo ocurrido ya pasó. Pero… y nuestra ciudadanía? Fuimos nosotros quienes realmente fracasamos. Ahogamos nuestra capacidad de pensamiento crítico, de conversar y de hacer. Nosotros también somos culpables.
Inclusive con el principio de la preguerra que se comprobó que era falso hoy, más de 130.000 soldados están intentando mantenerse vivos en un desierto extraño, sin una misión clara en las manos. En un tiempo de guerra y déficit presupuestal récord, muchos se están negando a pagar sus impuestos. Al final, no son los miembros de sus familias los que están en peligro, ellos no se sientan por la noche, defendiéndose con fe para que sus vidas no sean sacrificadas.
El cambio es vital. Debemos recordar que la guerra en Irak no fue sólo un error, sino un abuso de poder de nuestros líderes y un caso vergonzoso de negligencia de nuestra parte por dejar que eso ocurra. La consecuencia es la muerte de nuestro tesoro nacional: nuestros soldados.